Los símbolos

Análisis de los símbolos

      En La casa de Bernarda Alba Federico García Lorca experimenta un lenguaje simbólico muy articulado y su capacidad connotativa, mediante el cual se pone en contacto con los movimientos de renovación vanguardista de la época[1]. Como afirma Antonio Cao,

      «el gran acierto de Lorca como poeta dramático consistió en poder traspasar al teatro la imagen poética y, mediante ella, crear, sugerir o acentuar una situación dramática dada y, lo que tal vez sea más importante, adentrarse, ahondar en la vida anímica de sus personajes y establecer la relación entre éstos y su entorno. La imagen lorquiana nos revela grandes personajes cuya personalidad les otorga categoría mítica»[2].  

      Además, Rubia Barcia habla de «realismo mágico», y se refiere a todos los «signos sugeridores», como acotaciones, acción y actitud de los personajes, que indican la existencia de una duplicación paralelística: una trayectoria hacia el realismo y otra hacia la inverosimilitud, creada en el inconsciente[3].

     En seguida, se analizan los símbolos más recurrentes en la obra, con referencias a las partes del texto, para mostrar la colocación y el personaje al que se refiere. Come se notará, hay símbolos de diferentes categorías que se repiten en la obra: la simbología de algunos nombres de los personajes; los símbolos que citan el mundo de los animales, como el caballo, el perro, el león y la oveja; otros que mencionan el universo de la naturaleza, como el trigo, el árbol, el agua, las flores, el sol y la luna; otros que recuerdan el cromatismo y citan la oposición entre blanco, negro y verde.


[1] Federico García Lorca, La Casa de Bernarda Alba, op. cit., p. 78.

[2] Ivi, p. 79.

[3] Ibidem.

 

Símbolos de los animales

El caballo     

     El caballo, asociado al personaje de Pepe el Romano, es símbolo de prepotencia y representa, según la situación, la pasión amorosa, el instinto, la libido fuera de todo control, la muerte[1]. En la obra aparece el caballo garañón que golpea furioso contra los muros y que simboliza la frustración sexual de Bernarda, que, como hace con el caballo, lo mismo lo hace con sus hijas, que están encerradas en la casa. Entonces, el caballo es símbolo de la impetuosidad del deseo animal, de fuerza, de poder creador, de juventud[2]: 

BERNARDA: El caballo garañón, que está encerrado y da coces contra el muro. (A voces.) ¡Trabadlo y que salga al corral! (En voz baja.) Debe tener calor. (ACTO III)

MARTIRIO: ¡No! ¡Salió corriendo en la jaca! (ACTO III)

ADELA: El caballo garañón estaba en el centro del corral. ¡Blanco! Doble de grande, llenando todo lo oscuro. (ACTO III)

ADELA: No a ti, que eres débil: a un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de mi dedo meñique. (ACTO III)

[1] Manuel Antonio Arango L., Símbolo y simbología en la obra de Federico García Lorca, op. cit., pp. 264-266.

[2] Ibidem.

 

Símbolos de la naturaleza

 El trigo y el árbol 

     El trigo, la espiga y el grano son símbolos de la vida y de la procreación[1], en particular nos referimos al canto de los segadores, representados también como árboles, símbolo de la vida en perpetua evolución[2]:

Coro: Ya salen los segadores
en busca de las espigas;
se llevan los corazones
de las muchachas que miran. (ACTO II)

PONCIA: De muy lejos. Vinieron de los montes.

¡Alegres! ¡Como árboles quemados! (ACTO II)

MARTIRIO: (Señalando a Adela.) ¡Estaba con él! ¡Mira esas enaguas llenas de paja de trigo! (ACTO III)


 [1] Manuel Antonio Arango L., Símbolo y simbología en la obra de Federico García Lorca, op. cit., pp. 264-266.

[2] Ivi, p. 228.

 

 Las flores

      En La casa de Bernarda Alba, las flores simbolizan el mundo femenino en general, el amor y las pasiones[1], como se puede observar del canto de los segadores, que piden mujeres durante la época de trabajo en los campos:

PONCIA: Lo que tenía que pasar. Volvieron casi de día. Paca la Roseta traía el pelo suelto y una corona de flores en la cabeza. (ACTO I)

(Se oyen unas voces y entra en escena María Josefa, la madre de Bernarda, viejísima, ataviada con flores en la cabeza y en el pecho.) (ACTO I)

ADELA: Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.) (ACTO I)

CORO: (Muy lejano.) Abrir puertas y ventanas
las que vivís en el pueblo;
el segador pide rosas
para adornar su sombrero. (ACTO II)


[1] Federico García Lorca, La Casa de Bernarda Alba, op. cit., p. 81.

 El blanco y el negro 

     En toda la obra, prevalece el contraste entre el blanco y el negro y esta oposición es interrumpida sólo por el color verde del vestido de Adela y de su abanico con flores verdes y rojas. Por lo que concierne al color blanco, lo encontramos en las descripciones de la casa, como símbolo de pureza y de virginidad[1] 

Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda (ACTO I)

Habitación blanca del interior de la casa de Bernarda. (ACTO II)

Cuatro paredes blancas ligeramente azuladas del patio interior de la casa de Bernarda. (ACTO III)

 

     El negro es símbolo de luto, como hace entender también Bernarda en sus afirmaciones autoritarias, y simboliza la muerte y la tristeza:  

(Por el fondo, de dos en dos, empiezan a entrar mujeres de luto con pañuelos grandes, faldas y abanicos negros. Entran lentamente hasta llenar la escena) (ACTO I)

BERNARDA: (Arrojando el abanico al suelo) ¿Es éste el abanico que se da a una viuda? Dame uno negro y aprende a respetar el luto de tu padre. (ACTO I)


[1] Federico García Lorca, La Casa de Bernarda Alba, op. cit., pp. 83-84.

 

El color verde 

     El verde, en la simbología lorquiana, es símbolo de la vida: en La casa de Bernarda Alba, además de la vida, simboliza la rebeldía y el deseo de libertad y la que representa este deseo es la hija menor de Bernarda, Adela, que logra su deseo, pero con un resultado imprevisto, su muerte[1]    

MAGDALENA: ¡Ah! Se ha puesto el traje verde que se hizo para estrenar el día de su cumpleaños, se ha ido al corral y ha comenzado a voces: “¡Gallinas, gallinas, miradme!” ¡Me he tenido que reír! (ACTO I)

ADELA: Tome usted. (Le da un abanico redondo con flores rojas y verdes.) (ACTO I) 

 


 

[1] Ibidem.

 

(E’ severamente vietata la riproduzione e la diffusione di stralci o dell’intero articolo, poiché fanno parte di una tesi di laurea e il copia & incolla implica il reato di plagio.) 

 

 

 

Una Risposta a “Los símbolos”

  1. Christin 18 maggio 2013 a 19:25 #

    Hi there! This blog post couldn’t be written any better! Going through this article reminds me of my previous roommate! He continually kept preaching about this. I am going to send this post to him. Pretty sure he will have a very good read. I appreciate you for sharing!

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